

Que los robots pueden ayudar a los humanos no lo duda nadie. Hay robots recepcionistas, robots que levantan de la cama a personas enfermas o robots que te limpian la casa, pero el punto débil de los robots son las emociones, es en lo que no pueden reemplazar a los humanos. Sin embargo en este caso, las máquinas pueden enseñar emociones a los humanos.


Según sus investigaciones, los robots sociales son perfectos para esta labor porque "es más sencillo interactuar con ellos que con un humano, sus acciones son perfectamente repetibles, y se pueden modificar de distintas maneras para cumplir con las necesidades de niños distintos".
La creación de estos robots para ayudar a estos niños es un avance importantísimo para la sociedad y para la evolución de los humanos. Estamos creando unos robots que son capaces de llevar a cabo pensamientos y emociones humanas, este habilidad que a primera vista parece muy simple, requiere un grandísimo trabajo detrás, dentro de poco seremos capaces de hacer cosas muy grandes.